Fábula del conejo y la tortuga

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Fábula del conejo y la tortuga

Historia de la liebre y la tortuga para la clase 1

La liebre y la tortuga» es una de las fábulas más conocidas de Esopo. Sin embargo, merece la pena analizar más detenidamente el significado o la «moraleja» de la fábula, y la historia ha suscitado varias interpretaciones que compiten entre sí, e incluso se oponen activamente. Veamos, pues, el significado de «La liebre y la tortuga» (a veces conocida como «La tortuga y la liebre»). Pero antes, ¿qué tal si hacemos un breve resumen de la fábula?

Una liebre se burlaba de una tortuga por moverse tan lentamente. La tortuga, cansada de las burlas de la liebre por su lentitud, acabó retando a la liebre a una carrera. Te echo una carrera, liebre», dijo, «y apuesto a que gano la carrera».

Cuando empezó la carrera, la liebre se puso en cabeza, avanzando a buen ritmo. Iba tan lejos de la tortuga que decidió que podía permitirse parar y descansar. La tortuga iba tan retrasada que un pequeño descanso no le vendría mal.

Pero éste no es en absoluto el único mensaje moral que se desprende de la fábula. Es cierto que «la lentitud y la constancia ganan la carrera» es una interpretación plausible del significado de la historia, y esto concuerda con otros proverbios, como «más prisa, menos velocidad». Incluso podemos encontrar un análogo a este mensaje en la recomendación bíblica de que «la carrera no es para los rápidos» (Eclesiastés 9:11). Sin embargo, a lo largo de los años, los autores han hecho hincapié en diferentes aspectos de la fábula para señalar su significado principal.

El perro en el pesebre

Decidieron resolver la discusión con una carrera. Acordaron un recorrido y comenzaron la carrera. El conejo se adelantó y corrió a buen ritmo durante algún tiempo. Luego, al ver que le llevaba mucha ventaja a la tortuga, pensó en sentarse un rato bajo un árbol y relajarse antes de continuar la carrera. Se sentó bajo el árbol y pronto se quedó dormido. La tortuga, que seguía avanzando, le adelantó.

El conejo se sintió decepcionado por haber perdido la carrera y se puso a reflexionar. Se dio cuenta de que había perdido la carrera sólo porque había sido demasiado confiado, descuidado y negligente. Si no hubiera dado las cosas por sentadas, no habría sido posible que la tortuga le ganara. Así que retó a la tortuga a otra carrera. La tortuga aceptó. Esta vez, el conejo fue a por todas y corrió sin parar de principio a fin. Ganó por varios kilómetros.

La tortuga pensó un poco esta vez y se dio cuenta de que era imposible ganar al conejo en una carrera tal y como estaba planteada. Pensó un rato y retó al conejo a otra carrera, pero con una ruta ligeramente diferente. El conejo aceptó.

El zorro y el cuervo

La lenta y constante Tortuga se ve burlada por la rápida y arrogante Liebre y la reta a una carrera.    Al principio de la carrera, la liebre supera fácilmente a la tortuga, pero al despertarse se da cuenta de que la tortuga ha ganado la carrera.The Hare and the Tortoise (1966) Jean de La Fontaine (autor). Brian Wildsmith (adaptador, ilustrador)

Jean de La Fontaine (autor). Brian Wildsmith (adaptador, ilustrador). La liebre y la tortuga. Nueva York: F. Watts, 1967. En la colección de libros juveniles de la familia Lee Walp, regalo de la familia Lee Walp.

En esta ilustración, un conejo se posa en un fondo de color rojo, cerca de una tortuga situada en la hierba. La liebre y la tortuga, escrito e ilustrado por Brian Wildsmith y publicado en 1966, integra el arte abstracto y el color brillante en un cuento clásico. La formación de Wildsmith como artista plástico le otorgó una perspectiva especial en la construcción de historias entretenidas y únicas. En concreto, Wildsmith presenta a los niños versiones expresionistas de cuentos muy conocidos, como las Fábulas de Esopo.

La zorra y las uvas

A la liebre le hizo mucha gracia la idea de correr una carrera con la tortuga, pero, para divertirse, aceptó. La zorra, que había aceptado hacer de juez, marcó la distancia y puso en marcha a los corredores.

La liebre no tardó en perderse de vista, y para hacer sentir a la tortuga lo ridículo que era para ella intentar una carrera con una liebre, se tumbó al lado del recorrido para echar una siesta hasta que la tortuga la alcanzara.

Mientras tanto, la tortuga siguió avanzando lentamente pero sin pausa y, al cabo de un tiempo, pasó por el lugar donde dormía la liebre. Pero la liebre seguía durmiendo tranquilamente, y cuando por fin se despertó, la tortuga estaba cerca de la meta. La liebre corrió ahora lo más rápido posible, pero no pudo alcanzar a la tortuga a tiempo.

Entonces se fijó un recorrido y se inició la carrera. La liebre corrió casi hasta perderse de vista, pero pronto se detuvo y, para mostrar su desprecio por la tortuga, se acostó a dormir una siesta. La Tortuga siguió avanzando y avanzando, y cuando la Liebre despertó de su siesta, vio a la Tortuga cerca de la línea de meta y no pudo correr a tiempo para salvar la carrera.

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