Una tarde dominical en la alameda central diego rivera

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Una tarde dominical en la alameda central diego rivera

Sueño de una tarde de domingo en el parque de la alameda en español

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Un sueño de una tarde dominical en la alameda central personajes

Diego Rivera se convirtió en uno de los artistas más memorables del siglo XX. Junto con otros muchos artistas, Rivera formó parte del Movimiento Muralista Mexicano. Este fue un movimiento en el que los artistas mexicanos crearon obras de gran tamaño con un estilo figurativo y alegórico que trataban temas políticos, sociales y radicales. Sin embargo, su vida personal, desde la infancia hasta la vida adulta, está bastante abandonada. La importancia de su trayectoria personal resulta esencial para sus obras de arte más conocidas. Por ejemplo, una de las obras más famosas creadas por Rivera durante su regreso a México es Sueño de una tarde de domingo en el parque de la Alameda.

Durante el periodo de 1910-1920 la nación mexicana estaba enfurecida por el maltrato y el sufrimiento que sufrían muchos trabajadores y campesinos. Drenados por el trato que recibían bajo el dictador Porfirio Díaz, los mexicanos exigían mejores condiciones de trabajo junto con cuestiones como la educación pública universal, la atención sanitaria y la ampliación de las libertades civiles (Khan Academy 1). Diego Rivera, junto con José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, eran conocidos como Los tres grandes. Los tres grandes formaron parte de un movimiento durante la década de 1920 conocido como muralismo mexicano. La idea era promover pinturas murales que expresaran mensajes sociales y políticos en escenarios accesibles para todos, ricos o pobres. Este movimiento influyó e inspiró a muchos otros países, como Estados Unidos, para crear el movimiento artístico chicano (Camp, 225). A lo largo de la vida adulta de Diego, pasó tiempo viajando a Europa en la que se encontró con otros artistas como Pablo Picasso. Después de años de viajar a Estados Unidos y Europa, Diego finalmente regresó a México para crear una de sus últimas obras.

Mural de diego rivera

Restaurante del Hotel del Prado, que se encontraba al otro lado de la calle. Cuando el hotel quedó inhabitable en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México y fue condenado a la demolición, el mural fue restaurado y trasladado a su propio museo[1].

El enfoque central del mural es una muestra de la complacencia y los valores burgueses poco antes de la Revolución Mexicana de 1910. Figuras de la clase alta elegantemente vestidas pasean bajo la figura del dictador Porfirio Díaz, que lleva mucho tiempo en el poder. Una familia indígena es obligada a retroceder por las porras de la policía y, a la derecha, asoman las llamas y la violencia. En el extremo izquierdo, las víctimas de la Inquisición, ataviadas con las túnicas de sanbenito penitencial y el sombrero cónico de coroza, son arrojadas a las llamas en un auto-da-fé. El centro del mural está dominado por el esqueleto elegantemente vestido de La Calavera Catrina cogida del brazo con el artista gráfico mexicano que la concibió y dibujó por primera vez, José Guadalupe Posada, con traje negro y bastón. La Catrina lleva una boa de serpiente emplumada sobre los hombros. A la derecha de La Catrina está cogida de la mano una versión infantil de Diego Rivera con pantalones cortos. La esposa de Rivera, Frida Kahlo, está de pie justo detrás y entre él y La Catrina; Kahlo tiene su mano en el hombro de Rivera y sostiene un dispositivo yin-yang. La Malinche y Posada se miran directamente a los ojos[2].

Wikipedia

Restaurante del Hotel del Prado, que estaba situado enfrente. Cuando el hotel quedó inhabitable en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México y fue condenado para su demolición, el mural fue restaurado y trasladado a su propio museo[1].

El enfoque central del mural es una muestra de la complacencia y los valores burgueses poco antes de la Revolución Mexicana de 1910. Figuras de la clase alta elegantemente vestidas pasean bajo la figura del dictador Porfirio Díaz, que lleva mucho tiempo en el poder. Una familia indígena es obligada a retroceder por las porras de la policía y, a la derecha, asoman las llamas y la violencia. En el extremo izquierdo, las víctimas de la Inquisición, ataviadas con las túnicas de sanbenito penitencial y el sombrero cónico de coroza, son arrojadas a las llamas en un auto-da-fé. El centro del mural está dominado por el esqueleto elegantemente vestido de La Calavera Catrina cogida del brazo con el artista gráfico mexicano que la concibió y dibujó por primera vez, José Guadalupe Posada, con traje negro y bastón. La Catrina lleva una boa de serpiente emplumada sobre los hombros. A la derecha de La Catrina está cogida de la mano una versión infantil de Diego Rivera con pantalones cortos. La esposa de Rivera, Frida Kahlo, está de pie justo detrás y entre él y La Catrina; Kahlo tiene su mano en el hombro de Rivera y sostiene un dispositivo yin-yang. La Malinche y Posada se miran directamente a los ojos[2].

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